jueves, 3 de febrero de 2011

Pasito a pasito

Pues sí, pasito a pasito vamos engrosando nuestro catálogo de libros. Este mes ha visto la luz una novela histórica llamada Del Ocaso al Alba, cuya portada les presentamos. Pronto estará disponible en nuestras páginas web.

Se trata de una obra que resume todo lo que quiso saber sobre la mitología y no lo intentó por lo profuso del tema. Ahora puede, en unas páginas entrar de lleno en el entramado de dioses que habitaban el Olimpo y las relaciones entre ellos, de forma resumida y agradable a la lectura.

Después, el autor nos lleva, inopinadamente, al mundo de los mortales, en la época en que el cristianismo desaloja, irremisiblemente y  para siempre, a todos los dioses de sus moradas, acabando con el culto que se les dispensaba.

En medio se producen una serie de diálogos en los que los personajes inquieren, acusan, justifican y tratan de buscar la verdad que esconde el cristianismo.

Ya saben que, como siempre, podrán comprarla sin gastos de envío por medio de nuestra página site pulsando en el enlace a la derecha de este artículo.

Si quieren leer un 20% de la novela, pulsen el siguiente enlace:


Esperando que sea de su interés la presentamos. Saludos a todos,

domingo, 16 de enero de 2011

Nuestro segundo libro

Como habrán podido comprobar vamos sin prisa pero sin pausa. Ya tenemos dos libros en el catálogo y hoy quería hablarles, como es lógico, del segundo que hemos publicado. No podíamos hacerlo antes porque él autor, inocente él, presentó el original a un premio literario que siempre se acaba entregando a un escritor que ya ostenta un reconocidísimo prestigio.

No es que esto, en sí mismo, sea malo pero los premios literarios nacieron para que los autores noveles o muy poco conocidos fueran mostrados en un mayor escaparate. Para los escritores reconocidos se crearon galardones que premian toda su trayectoria como el Premio Cervantes o el Nobel.

Y me estoy yendo por la tangente. El caso es que Arnau de la Torre presentó la novela al susodicho premio y, en las bases del mismo, se halla la condición –leonina, por cierto- de que la empresa que organiza se reserva un derecho de tanteo, por si quiere editar la novela, durante un plazo de tres meses en los cuales la obra se halla, de facto, secuestrada.

A Arnau, un agente literario, en un momento en que tenía la guardia baja, le comentó que la novela no se la iba a publicar ninguna editorial de las “grandes”, y no porque fuera mala, que no lo era, sino porque todas estas editoriales tenían división de libros de texto y la Iglesia posee en España un montón de colegios y no podían arriesgarse a perder un bocado exquisito anual –ya saben Vds. el negocio: los libros de un año no sirven para el siguiente y así los padres han de volver a comprarlos aunque tengan varios hijos- por el resultado, incierto comercialmente hablando, de una sola novela. No sé si será esta la causa, solo les cuento lo que Arnau me confesó cuando me pidió que leyera su novela.

Nosotros nos hemos atrevido. Es una novela de denuncia que pretende sacudir el sopor de la sociedad. Estamos acostumbrados a callar cuando las cosas le pasan a gente que no conocemos, cuando le pasan a gente conocida pretextamos que si callamos quizá no nos pase a nosotros y, así, pasito a pasito, cuando nos damos cuenta ya nos va a pasar lo mismo que a los demás.

Les diré que, lógicamente, he tenido que leer esa novela, La Alianza del Arco Iris, muchas veces. Cuando la abrí por primera vez me enganchó desde el primer párrafo y mi interés se prolongó hasta el final. Es un texto comprensible, cuidado, trabajado, bien documentado, se nota que sabe de lo que habla, que conoce a sus personajes... Y logra contagiarte sus emociones y sentimientos. Esto no lo consiguen todas las novelas. Las hay cultísimas pero incomestibles, de las que o se te atragantan o te empachan. La Alianza del Arco Iris no es así: se digiere fácilmente, pero te queda un sentimiento amargo, muy amargo.

Y tiene otra virtud: nadie puede sentirse insultado. El respeto con que trata a las instituciones, las creencias, las inclinaciones es palpable. Si alguien se siente ofendido por el contenido de la novela será porque confunda las churras con las merinas, no porque en su interior haya ningún ánimo por insultar o descalificar a nadie y eso es palpable en el texto.

Es la historia de un hombre que se sitúa en un ambiente determinado pero igual se podría haber situado en otro porque es eso: la historia de ese hombre y no de otro. Y de su conducta no se hace responsable a nadie sino a él mismo. Cierto es que la acción va poniendo en evidencia algunas contradicciones e hipocresías que practicamos. Pero no solo los personajes sino casi todas las personas. Y Vds. saben que aquél que sale el primero del armario, de cualquier armario, para denunciarlo es siempre vilipendiado y calumniado.

Yo auguro un buen éxito a este alumbramiento. El niño que nace ahora crecerá en difusión y valor conforme pase el tiempo. Estoy seguro.

A Vds. se lo encomiendo.

lunes, 3 de enero de 2011

Distribución de Opiniones de un Creyente

Parece que no van a llegar nunca las cosas que se ansían pero todo llega. En esta vida, todo llega.

Me complazco en anunciaros que ha comenzado la distribución de libros de esta editorial, y Opiniones de un Creyente puede comprarse, además de por internet, en las siguientes librerías:

- Librería Las Paulinas
   Pza de la Reina, 2
   Valencia


- Librería Salamanca
   C/. Salamanca, 42
  Valencia.



Así que ya saben, al menos en Valencia puede encontrarse el libro fácilmente. Y, si no, pídánoslo por internet que se lo haremos llegar sin ningún coste por gastos de envío.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Estamos contentos




Estamos muy contentos porque ya disponemos del primer libro que editamos: Opiniones de un Creyente.
Se pueden informar sobre el mismo y leer la Introducción del autor, Desiderio Valdés, en cualquiera de estas páginas:

            De momento, tenemos en construcción el carrito de la compra. Sin embargo, si alguien quiere tenerlo se lo enviaremos a cualquier parte del mundo sin gastos de envío. Solo tiene que ingresar su importe (12 €) en la cuenta que se facilita en el apartado de Condiciones de Venta.

            Tiene 244 páginas.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Buenas noticias

Queridos amigos: parece que entramos en la recta final de nuestro lanzamiento. Ya sabéis que, en principio, vamos a entrar en el mercado con la obra “Opiniones de un creyente”, que, según mi leal saber y entender, va dirigida, casi exclusivamente, a lectores católicos convencidos de su fe. No es una obra para captar prosélitos sino una profundización en las cuestiones de fe que se plantea el autor.

Para mí es una buena obra. Está bien escrita y es fácil de entender. No aborda cuestiones sociales. Es decir, no acusa a la jerarquía de la Iglesia de nada. No lo hace porque ese no es su campo, sino que prefiere abordar los entresijos de lo que significa tener fe. ¿Qué contenido abarca esa fe? ¿Qué representa para nuestra vida esa fe? ¿En qué creemos exactamente los que decimos que tenemos fe? Y de forma amena y comprensible, va desgranando, de forma sistemática, todo lo que comprende, para él, esa fe.

El lector, por supuesto, puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero las cuestiones que plantea le harán pensar, elucubrar y plantearse lo que para él significa todo aquello. Lo que no es poco, dada la época en la que nos ha tocado vivir, en la que a fuer de excesiva información desatendemos la debida formación.
Y para los no católicos puede ser útil en dos casos: para aquéllos que tienen otra religión y para aquellos que no teniendo inquietudes religiosas, deseen culturizarse al respecto, porque en este libro podrán aprender lo que significa ser cristiano. Y digo cristiano y no católico, a pesar de que el autor se declara perteneciente a la Iglesia Católica, porque las diferencias que nos separan de algunos otros colectivos cristianos son fácilmente salvables, ya que la raíz es común y poca distancia existe entre unos y otros, aunque esta sea, de momento, insalvable.

El segundo libro será totalmente diferente pero todavía no podemos dar detalles sobre el mismo por razones técnico-jurídicas que, en su momento, se dirán.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Queridos amigos

Queridos amigos:

No nos imaginábamos cuánto trabajo da esto de editar libros y qué cuidadoso hay que ser en las distintas labores necesarias para que un volumen salga a la luz.

El trabajo de diseño es muy agradecido; cuando le presentas al autor el diseño de portada y le gusta, te felicitas tú mismo por dentro porque, además de haber disfrutado haciéndolo, sabes que has hecho feliz a una persona. Eso es gratificante.

El trabajo de corrección del texto ha de ser muy minucioso. Un comentario, en el Facebook, de un autor que se quejaba amargamente de que su libro había salido tal y como él lo entregó a la editorial, hizo que me percatara de lo importante que es un trabajo que, sin ser aburrido, requiere toda tu atención. Lo lees y corriges aquello que no es correcto. Lo vuelves a leer y siempre hallas algún detalle que se te ha pasado por alto o que, al transformar una puntuación el párrafo se alarga y todo lo posterior pasa a estar desencajado y hay que volverlo a mirar.

La maquetación es también muy minuciosa. Hay que comprobar que todos los capítulos comiencen con el mismo tipo de letra en el título, la misma alineación, los mismos espacios entre el principio de la página y el nombre del capítulo y entre éste y el texto, que todos los párrafos estén justificados, que entre las palabras los espacios no sean excesivamente anchos, que el guión de separación de las sílabas al final de los renglones esté bien colocado, que los puntos, que las comas, que…

Cuando, al final, dejas el texto listo para la imprenta y lo envías al impresor, éste, si es bueno, aun puede hallar algún fallo que hay que corregir.

Pero he descubierto que es una labor apasionante y creativa y te da la opción de ayudar en la creación de algo para presentarlo o más bien ofrecerlo a los demás como algo tuyo también. El texto del autor es lo principal, sin duda, pero la presentación hace mucho, así que todo es importante.

Espero que cuando alguno de vosotros tenga en sus manos un libro elaborado por nosotros sea de su agrado y, a partir de ahora, si no lo había pensado antes, sepa apreciar la cantidad y calidad del trabajo de quienes prepararon la edición. Una labor callada en la que no dan premios pero importante y que requiere toda la atención de quien la realiza.

Y si por esa presentación a alguien le dan ganas de leer el interior, habremos recorrido mucho camino. A ver, si como el niño de la foto, los jóvenes se animan a entrar en el terreno apasionante de los libros, en la fantasía de los autores, en la cultura que contienen… y ello les lleva –no podría ser de otra manera- a ser mejores personas y más solidarias.


sábado, 20 de noviembre de 2010

El trabajo de editor

Bien, pues es un contento comunicarles a todos Vds. que los dos primeros libros que sacaremos ya están en marcha. Ayer mismo dimos orden a la imprenta para que fuera realizando la primera edición. El primer título ya lo saben. El segundo lo tendremos que guardar para el año nuevo por dificultades técnicas.
 
Esto de ponerse a hacer libros es algo maravilloso. Desde que lees por primera vez un manuscrito –es un decir, porque ahora los pedimos en soporte informático- para evaluarlo hasta llegar a editarlo es toda una aventura. Pero una aventura apasionante. Comienzas por releer por encima con la reverencia propia de quien puede estar a punto de hallar un tesoro, y te preocupa–lo primero- si interesa su lectura o no, si es capaz de atrapar al lector y no dejarle un rato libre, en hacer que piense a toda hora en acabar sus quehaceres y volver a su lectura.

A veces no es así. El texto no atrapa. Pero tiene otros valores. Puede ser dulce y sosegado y fácil de leer. Puede ser culto y enseñar mucho. Puede ser divertido y el rato que pasas con él distendido y agradable.

Después corregimos el estilo. El autor tiene siempre la última palabra pero el editor debe comunicarle si su libro puede estructurarse mejor, buscar sinónimos a algunas palabras que se repiten demasiado, suprimir algún pasaje supérfluo, reducir el número de personajes si éstos son demasiados y no son imprescindibles…

Procuramos hacerle caso a Stefan Zweig en su libro “El Mundo de Ayer” –el cual les recomiendo- en el que indica que siempre que repasaba una obra suya recién escrita se ocupaba de ir quitando aquello que no era necesario y dejaba únicamente lo imprescindible.

Lo demás es un trabajo más mecánico: corregir la ortografía, la sintaxis y los signos de puntuación. Sí, hay muchos escritores magníficos que hacen faltas de ortografía –son famosas las de Gabriel García Márquez- y a veces se desliza también una frase incomprensible por una mala sintaxis.

El maquetado lleva su tiempo. Hay que convertir ese original, que viene como Dios le dio a entender al autor en un formato determinado y realizar una visión minuciosa de los párrafos, las clasificaciones, los capítulos, etc.

Mientras, ya vas pensando en el diseño de portada, pues la idea de ese diseño te la da la propia materia del libro.

¿Y el texto de la contraportada? Ha de ser una presentación de la obra y del autor que condense el tema y el argumento del libro, así como los méritos o la situación del autor.

Cuando ya tienes en la mano uno de los ejemplares es como si, después de una larga gestación y de los dolores de parto correspondientes, le vieras la carita al niño. Es algo difícil de explicar: aunque no la hayas escrito, también es obra tuya, porque de la presentación dependerá, en buena medida, la suerte que haya de correr.

Ser editor es algo vocacional, no económico. Por supuesto que sin dinero nada se puede hacer en nuestro mundo pero no es lo más importante. Por eso lo peor de todo es cuando has de contestar al autor que su texto no puede ser publicado. Es algo que duele porque sabes la decepción que vas a causar.

Con un cariñoso saludo,